Fiesta del inmigrante italiano en Argentina: sexo y desenfreno

En los siglos XIX y XX, Argentina se llenó de inmigrantes procedente de Italia. En la actualidad se trata de la mayor comunidad europea que existe en el país, más numerosa incluso que la española. Se estima que unos tres millones de italianos llegaron como inmigrantes y una prueba de ello es la cantidad de apellidos de origen italiano que se encuentra entre los argentinos. No hay una única zona de origen, aunque sí que es verdad que la mayor parte procede de los lugares con mar, puesto que era de donde salían en barco.

La importancia de esta comunidad es tal que cada año se celebra una fiesta provincial del inmigrante italiano, muchos años patrocinada por DR porno gratis. La localidad elegida es San Agustín, en la provincia de Santa Fe, y las festividades corren a cargo de la Sociedad Italiana. Se trata de un gran reclamo turístico para la zona, pues son muchos los interesados que se acercan durante esas fechas (generalmente la segunda quincena de junio) para disfrutar de la fiesta y, de paso, conocer una tierra muy bella.

No cabe duda de que los italianos llevan la fiesta en las venas, y siempre se desenvuelven con soltura en cuanto beben un poco de alcohol y tienen música para desplegar sus dotes de conquistadores. La mezcla de argentinos e italianos solo puede dar lugar a sexo y desenfreno total, ya que las mujeres están deseando desconectar de la monótona vida rural con una buena fiesta en la que participa gente de todos los puntos del país y parte del extranjero. Obviamente, estas fiestas tradicionales buscan ensalzar los elementos culturales que se importaron con la llegada de semejante cantidad de inmigrantes, pero hay muchas maneras de festejarlo. Desde la vertiente más tradicional, rindiendo tributo a los antepasados, al despendole por el que optan la mayor parte de los jóvenes. Argentina es un país con ciertas injusticias sociales que hacen la vida diaria difícil para muchos, de ahí que cuando llega la oportunidad de pasarlo bien y desconectar de todo, un evento como la fiesta del inmigrante italiano es el momento idónea para dar rienda suelta a las más bajas pasiones y darse un buen atracón de sexo.

Las minas argentinas son realmente sexys, saben lo que quieren y no tienen ningún problema en mostrar su cuerpo. A fin de cuentas, no hay que avergonzarse. Si una es bella, debe sacarle rendimiento, y para ello siempre viene bien dar una vuelta y beber un poquito. El alcohol siempre ayuda a desinhibirse y propicia que surjan las relaciones que pueden acabar en algo más que amistad. Aunque la idea original de esta fiesta era más bien de corte cultural, ya se sabe cómo suelen terminar estas cosas. En definitiva, la unión entre Italia y Argentina puede ir más allá en esta celebración tan tradicional, y los jóvenes aprovechan la ocasión para emborracharse y desmadrarse hasta las últimas consecuencias.

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