Cómo disfrutar de las fiestas navideñas

¿Es cierto que engordamos durante las fiestas? La pregunta puede parecer superflua y no disponemos de datos nacionales, pero según una serie de estudios realizados en los Estados Unidos podemos afirmar que:

  1. En contraste con la percepción común, la media del aumento de peso durante las fiestas se sitúa entre los 0,5 y 1 kg. Las personas que tienen un aumento de peso más importante (en torno los 2 kg) son aquellas que presentaban anteriormente sobrepeso u obesidad: o sea que llueve sobre mojado, no os pongáis petardas.
  2. Desgraciadamente este aumento de peso se mantiene en gran medida después de las fiestas: es posible que sea lo que más contribuye al aumento acumulativo de peso año detrás año, tan frecuente en la edad adulta.

Comer como bellacos

La causa principal de esta ganancia de peso es la tendencia a comer más de la cuenta. ¿Qué nos impulsa a sobrealimentarnos durante las fiestas? Según algunos científicos estadounidenses entre los factores que animan la ingesta excesiva encontramos: la larga duración de las comidas, el fácil y continuo acceso a los alimentos, comer en presencia de los otros (las porciones pueden llegar a ser un 40% más grandes), la interrupción de las rutinas y horarios diarios, las numerosas ocasiones de socialización y entretenimiento y el consiguiente aumento en el consumo de alcohol y de productos de alta densidad calórica. En otras palabras: durante las fiestas aumentan las tentaciones. Y es la conexión cultural entre tentación, pecado y expiación la que nos hace pensar que lo arreglaremos portándonos bien después de las fiestas.

En el pasado, cuando la cantidad y la variedad de alimentos eran mucho más limitadas, las comidas podían ser muy monótonas. Las recompensas eran el pollo del domingo, los pasteles de cumpleaños y los platos tradicionales de las fiestas: los turrones, los postres, el pavo relleno, solo por citar algunos de tradición navideña. Comer las aburridas (y sanas) comidas diarias justificaba incluso moralmente las bacanalws de los momentos especiales de fechas tan señaladas como las navidades. Hoy en día esta situación ha cambiado: comemos carnes, embutidos, quesos, platos elaborados, galletas, bollería y postres cada día o, en el mejor de los casos, cada fin de semana.

Enseñamos a los niños a ser buenos mediante la alimentación; los premiamos con unos postres si antes se han comido las lentejas, utilizamos con ellos algunos alimentos como signos de amor y de recompensa. Como adultos, en cambio, lo hacemos al revés: nos dejamos tentar por la garganta hoy con el propósito de hacer penitencia mañana, como escribía la antropóloga Margaret Mead. Si purgarse con una dieta estricta después del gran festín no es la solución, ¿qué tenemos que hacer? Como suele pasar “el camino del medio” es lo más provechoso, así que estas navidades, intenta controlarte.

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